“Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta”
Bastó una frase del Sr. Felipe Lamarca, el día 09 de octubre del presente a un matutino de circulación nacional, para cambiar el debate.
Claro, fue el mea culpa del Ex Director de las Empresas COPEC, rasgando vestiduras frente a una realidad nacional, lo que desencadeno un giro en el ideario político de nuestros candidatos al sillón presidencial.
Acá no pretendo realizar un juicio político a este caballero, más allá que sus intenciones puedan ser puestas legítimamente en duda, luego de manejar por años los intereses económicos de uno de los hombres más ricos de este país, Don Anacleto Angellini.
Acá la mi intención es otra, dar cuenta de algo más vergonzoso aun. ¿Será posible que sólo y gracias a la tempestad que generó las críticas hechas al empresariado chileno por uno de sus pares, los candidatos hayan incorporado este concepto a su discurso?
Antes de la entrevista en La Tercera de este connotado economista, se hablaba de delincuencia, salud, educación, crecimiento macro económico, pero de desigualdad nada.
Puede llamar la atención que la principal queja de la clase media de un país en los últimos 5 años haya sido desestimada por los candidatos, pero esa es la verdad.
Antes de esa fecha, a ojos de nuestros presidenciables teníamos una clase media prospera, estable, con oportunidades de trabajo, con derechos a salud y educación dignas, avanzando a pasos agigantados.
Antes de Lamarca, los famosos TLC`s eran oportunidad de crecimiento para todos por igual. Todos se verían beneficiados por estos acuerdos..
Antes de dicha entrevista, cada chileno recibía un sueldo digno y existía una enorme conciencia social por parte de nuestros empresarios.
Es más, antes que hablará este personaje, no existían mayores diferencias entre los índices micro y macroeconómicos. Los índices de consumo nos decían que todos crecíamos por igual, que nadie se hacía cada día más pobre.
Antes de que pasara todo esto, el término desigualdad era ignorado olímpicamente por nuestros candidatos, como si todo lo mencionado anteriormente efectivamente fuera verdad. Al parecer todos estos temas eran tabúes.
Da lástima tener que ver que gracias a la influencia de una persona con mucho poder, quienes nos dirijan en los próximos 4 años incluyan en su discurso este tópico. Da lástima que no hayan sido ellos solos quienes pusieran sobre la mesa este punto de discusión. Da pena ver como ahora rasgan vestiduras, y la verdad es que pocos les creen.
Ahora cual efecto mágico, la desigualdad es el tema de moda, en esto se centraron los dos debates presidenciales, este es el punto de inflexión de nuestra franja política. Es como si después de la entrevista de este caballero, la clase media automáticamente se hubiera puesto más pobre, y todo el mundo se percatará de este fenómeno. Antes del 9 de octubre, no pasaba nada al respecto.
Lamentablemente no se hasta que punto puedo tener fe en el nuevo giro del panfleto político de nuestros candidatos. No les creo, la verdad. Siento que esas palabras cargadas de dolor y justicia social llegarán solo hasta marzo, y no tienen mayor fin que no dejar en el aire el gran tema del momento. Después que esto pase, creo que todo seguirá igual.
Ojalá esté yo profundamente equivocado, quiero estarlo, quiero sentir que existe una intensión sensata y que los dichos tardíos del Sr. Lamarca en verdad calaron hondo en los sentimientos de nuestros presidenciables. Como pocas veces en la vida exijo estar equivocado.

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