El pasado Domingo en el discurso triunfal de Michelle Bachelet, más allá de un tono triunfante y campal, cosa obvia después de sacar una primera mayoría, hubo dos términos que rondaron en el aire. Dos conceptos que la candidata de la concertación uso y todavía hacen eco en mi cabeza: La Derecha y la Izquierda Concertacionista.
Me detengo en el primer concepto. ¿Será posible que en nuestro país después de 30 años el término derecha siga teniendo una carga de resentimiento tan fuerte? Esta bien, fue parte de esta tendencia la que apoyo a la dictadura, pero ¿Dará para tanto?.
Hoy en día en todas partes del mundo se asocia a la derecha con el capitalismo, una corriente pensadora que se caracteriza por su liberalidad en temas económicos y rigidez en temas morales, bajo esa perspectiva recojo el segundo concepto; la izquierda concertacionista. ¿Qué diferencia puede tener esta con la tendencia capitalista? A la luz de la experiencia en Chile ninguna.
Si nos ponemos a observar la oferta política y usando la definición de izquierda y derecha (aun cuando yo ya empezaría a hablar de partidos conservadores y liberales), nuestro espectro político nos ofrece hoy en día un partido de derecha dura que es la UDI, varios partidos de Centro Derecha, o sea RN y la Concertación, un partido de Centro Izquierda, es decir los Humanistas, y por último una izquierda dura que son los comunistas; el resto es chachara.
Por lo mismo abruma encontrarse con un discurso donde se apunta a una izquierda renovada y social, siendo que la verdad esa dejó de existir en 1990 después del triunfo de Aylwin, y pasó a ser un organismo capitalista más, donde la preocupación por lo social y lo propio, distintivo clave del socialismo y de los orígenes del PPD, (por nombrar algunos) quedó ahí mismo, en los orígenes.
¿Si me preguntan que diferencia hay hoy en día entre ambas tendencias? La verdad ninguna. Tanto la “derecha” como la concertación padecen de un desapego a la democracia, a lo humano, a lo social, y a lo propio. Son productos distintos que arrojan la misma fragancia, son dos caminos diferentes para llegar a una misma Roma, son dos ecuación disímiles que arroja un mismo resultado.
Ahora, ¿Por qué seguimos usando esa división anacrónica en nuestro país? Tal vez sólo por hacer una división histórica de quien participo y quien no durante la época de Pinochet, porque si es por un sustento político de verdad, lo cierto es que esta distinción no tendría, ni pies ni cabeza.
Por lo mismo les digo que no se dejen engañar por los discursos panfletareos, ya que la manoseada izquierda la conforman sólo los humanistas y socialistas, el resto es toda una sola derecha. Nuestra nueva derecha.

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