Podría hablarles de las peleas que han condimentado esta semana entre la Concertación y la Alianza, como se sacan la suerte entre gitanos y pelean por un sillón que llora por un cambio de giro drástico a quien se siente en el. No lo voy ha hacer.
Podría mencionar a Evo Morales y como esto va a afectar nuestro país debido a la escasa mesura y exceso de acción que ha demostrado en sus años como parlamentario y líder cocalero. Para que, tendré mucho tiempo para hablar de esto.
Que tal si conversamos de la lastimosa declaración de Bush, reconociéndole al mundo que invadió Irak sabiendo que tenía información errónea. La verdad ese caballero me tiene lleno con su estupidez y descriterio máximo, para que gastar palabras en él por el momento.
Llegó la navidad, y en vez de dar un largo comentario sobre cualquier tema que pueda pegar en la agenda noticiosa, o simplemente debatir sobre alguna polémica en específico, se hace pertinente hacer esta corta reflexión. ¿Cuál es el sentido de la navidad?
A mi juicio una persona sin religión, pero con mucha fe en Dios, este es compartir. Sólo eso.
Compartir con los que quieres, con los que no tienen, con los que extrañas, con los que vez a diario. Compartir sentimientos, emociones, un abrazo, un cariño, una verdad, un plato de comida, un gesto.
En eso baso mi deseo para todos ustedes, más allá de sus credos y posturas valóricas. Compartan con sus seres queridos, dense ese tiempo. Hoy en día cuesta tanto y es tan sencillo.
En una época híper comercial, donde lo material es lo primero para casi todos, no pierdan esa esencia, la de compartir desde el corazón.
Sólo eso les quería decir algo cortito, hacer una pausa a tanta contingencia y cosas que nos invaden y apasionan, y desearles a todos y cada uno de ustedes una feliz navidad.

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