Personas normales, páginas populares, lo más granado de la blogosfera, las caras detrás de la página, el lado humano de Internet en…LA ENTREVISTA DEL CHERE!!!

Como explicar lo que sentí al hacer esta entrevista.
Los recuerdos de niños, las idas a la playa, el jugar sólo en la escalera de mi casa, los desayunos con Avena Quaker, la bebida Tab, las Zapatillas Topper, pura nostalgia, emoción pura.
Acá no sólo conoceremos a un personaje, sino a una mujer, llena de historias, penas, alegrías y sobre todas las cosas, un mensaje de vida y esperanza.
Así que sin más, los invito a un paseo a fines de los 70`s, a cantar, a jugar, a volver a ser niños ¡¡¡Hoy si que tiembla blogolandia!!!
Así que vayan a buscar sus chupetes, porque esta página se hace chica para recibirla, este es el homenaje a uno de los iconos chilenos de los 80`s, a una mujer que se transformó en referente de muchos, con ustedes María Pastora Campos ¡¡¡LA TIA PUCHERITO!!!(¡¡¡aplausos!!!)

Hola Pastora, empecemos.
Vamos, empecemos
Primero lo obvio, ¿Cómo parte la historia de “Los Bochincheros”?
Parte como una inspiración de un programa uruguayo, porque con el Memo, que en ese tiempo era mi marido, nos fuimos a vivir allá, y el tenía un programa en la radio Sarandí de Montevideo.
Esa radio estaba pegada a un canal de televisión. Entonces nosotros en los comerciales nos íbamos para allá, donde vimos a Serrat, a grandes cantantes.
Nos llamaba la atención que los domingos iba en vivo un programa que se llamaba “Cacho de la Cruz” que era un programa para niños con esquema parecido al de “Los Bochincheros”.
Ahí se le ocurrió al Memo hacer un programa infantil para niños.
Estuvimos un año en Uruguay, nos vinimos, y él llegó a trabajar a Radio Minería reemplazando a un discjockey que se fue a Centroamérica.
Ahí había un productor, Alejandro Fortuño, que además era productor de Canal 9 en ese tiempo (Canal 11), y a él le manifestamos la inquietud que teníamos para pedirle ayuda, ya que nosotros no teníamos idea de cómo presentar un proyecto de televisión. Él nos guió cómo presentar las ideas en un papel.
Así empezamos a golpear puertas para que nos recibiera el Gerente de Programación. Después de muchos días, nos llamó la secretaria para que fuéramos a esperar a ver si nos atendía. Así hicimos guardia un tiempo hasta que nos recibieron, nos dieron dos minutos que se transformaron en mucho más.
El Memo estaba como loco, sólo le faltó saltar sobre el escritorio del tipo. Él siempre me dijo que yo era muy intuitiva, por lo que me pidió que no hiciera nada, que viera como reaccionaba este señor.
Cuando salimos me dijo: “¿Qué sentiste?”. Yo lo que sentí es que el tipo estaba impertérrito, pero se estaba conteniendo mucho porque se le notaba que le gustaba la idea, que estaba muy movilizado con lo que escuchaba.
Ya la segunda reunión, lo curioso es que el Gerente de Programación nos pidió que le mostráramos la escenografía, y teníamos unos dibujos que le pasamos y nos dijo váyanse a escenografía para que la hagan.
Con eso quedaba por hecho de que el programa iba. No habíamos hablado de sueldo, de nada, pero iba.
Cuando salimos ahí los dos, el Memo no dejo ningún garabato por decir de la emoción, imagínate, lo habíamos logrado.
A la semana el programa ya era un boom. Esto fue en Abril del 76.
¿Ustedes que hacían en Uruguay en esa época?
Nos fuimos el 74` buscando horizontes profesionales. Domingo, el Memo, en Valdivia era un locutor muy famoso, y había una hermana mía casada con uruguayo que vivía allá, y él nos dijo por qué no se vienen acá a hacer radio, y nos fuimos.
Estuvimos todo ese año allá, el 75 nos volvimos, él estuvo haciendo radio, yo criando mi guagua, la María Antonieta, que tendría 31 años, y se nos murió cuando tenía un año y medio en un accidente.
¿De donde sale la motivación para seguir después de algo así?
En ese tiempo yo tenía 19 años. Yo me casé como a los 18 años con el Memo, el tenía 22. Jóvenes los dos. Un domingo estábamos paseando en la FISA, y el jueves estábamos de funeral.
Yo perdí noción de esa época. Imagínate, la primera hija, muchas ilusiones, todavía no estábamos independizados, recién llegados al país.
Yo me fui a la cresta, los dos. Te quedas en pelota, es muy fuerte. Yo quede como desconectada de la vida. No recuerdo haber tenido depresión.
Me fui a la casa de mis padres en Talcahuano dos meses y era como que no hubiera pasado nada, era como un mecanismo de negación.
Ahí Domingo, que estaba en Santiago, llegó a buscarme, a decirme que recomenzáramos, que estaba esta idea del programa de televisión, y yo no quería. No estaba haciendo nada, ni siquiera veía a mis compañeros de colegio, y el Memo, que si hay algo que tiene es la convicción en las cosas que cree, me convenció, y no sólo eso, me entusiasmo con la idea y volvimos a Santiago.
¿El programa, el éxito inmediato que tuvo, todo lo que trajo, fue una suerte de terapia a todo lo que dejabas atrás?
Sí, lo fue, porque de algún lugar te alimentas para vivir la vida, y antes del programa yo sentía que estaba medio vegetal, porque yo siempre fui de hacer cosas, con hartas pasiones, motivaciones me estimulo con cosas rápidamente.
Oye, y ya entrando al fenómeno mismo del programa ¿A qué crees que se debió el boom?
Había una sincronía. Acababa de dejar su programa la Tía Patricia, era un programa de corte parvulario y nosotros queríamos armar un gran bochinche.
Lo que dio la coyuntura era que los niños ya estaban en una parada de dejar de ser parte pasiva en la televisión, querían participar, y con la propuesta del programa los invitábamos a más hiperkinesia, a cantar, a saltar, a subir el volumen. Hubo un cambio de paradigma, y el programa ayudo en ese cambió.
Hasta ese entonces había un enfoque de televisión de un corte educacional, y “Los Bonchicheros” vinieron a desordenar eso…
Sí, claro, nosotros cuidábamos que todo lo formativo fueran las canciones, los juegos (teníamos asesores pedagógicos para esto), pero nada muy evidente. Había mucha música.
¿Quién componía esa música?
Las primeras canciones, “Caracol”, “Los Caballos de mi Pueblo” estaban compuestas por un señor que ya no vive que se llamaba Mario Noreste, después otro tipo de canciones como “La Colita es Mía”, las hacíamos entre grabaciones. Teníamos muy buenos músicos.
Estaba Flor Motuda también…
Si, nos hizo un himno paralelo al conocido.
¿En qué se basaban los personajes?¿De a dónde salieron sus nombres?
El nombre del Memo salió de casualidad, el programa ya estaba casi listo y no teníamos nombres, y un sonidista se llamaba Memo, de ahí salió.
Ahora, el perfil del personaje era el papá dominguero, ese de jeans, de buzo, que llevaba a los hijos de paseo. El deportivo, que era la onda de ese momento.
Para el personaje mío nos inspiramos en una chica que salía en el programa de Uruguay, que tenía la carita pintada, pero con pelucas de colores.
Yo quería que fuera un personaje, pero quería que fuera yo también, así que lo hice con mi pelo, los cachitos para darle el toque de niña y el maquillaje lo hizo el Memo.
El nombre salió de la personalidad que tenía como Pastora Campos, pareja de Domingo Sandoval, que cuando me ponía regalona o triste hacía pucheritos.
El perfil es de una niña de 12 años, que era muy libre, muy juguetona y sobretodo muy pelusona.
Santiago, 1976. Partió el programa. Se encuentran con un éxito de golpe. ¿Cómo manejan eso? ¿Cómo mantienen los pies en la tierra?
Yo siento que soy de vanidad normal. De las típicas personas que nunca fueron famosas. Me gustaba salir en los diarios, pero yo no me perdí, tengo una base muy fuerte de mi casa, una familia de esfuerzo, de padres muy sacrificados, imagínate 10 hermanos. Con un concepto de no derroche, de no botar plata, de guardar.
Yo me acuerdo que cuando ya empezó el programa, nosotros ya teníamos un altísimo concepto del trabajo. Yo no sé, la gente puede juzgar el tema artístico, pero “Los Bochincheros” fueron fruto del trabajo, o sea a veces nos daban hasta las 5 de la mañana tirando ideas, y éramos muy rigorosos del trabajo, las reuniones, las grabaciones. Nosotros un día grabábamos y al día siguiente estaba todo el equipo en reunión viendo qué falló, qué se podía mejorar.
Yo creo que la única improvisación era lo que hacíamos con el Memo frente a la cámara, había una pauta, pero nunca usamos libretos, nos entendíamos tan bien, sobretodo desde el humor, que nunca usamos un libreto.
¿Cuál es la sensación de estar en un escenario y ver que hay un grupo de mini personas que te siguen, que te escuchan?
Es fuerte, imagínate que una cosa es el programa, pero estaban las presentaciones, donde había la misma cantidad de adultos que de niños. Hoy en día es más fuerte aun. A mí lo que me detona es mucha felicidad, me siento que soy una afortunada, imagínate eres depositaria de mucho cariño.
¿El peso de la responsabilidad nunca lo has sentido?
Siempre, hasta el día de hoy y eso lo hago concientemente. Si yo trabajo con equipos de gente pongo normas, reglas. Nunca en una presentación se va a hacer humor de los “gorditos” o “cuatro ojos”, eso no lo permito, por mucho que haya humor, nunca voy a hacer nada estigmatizante que atente contra el respeto de los niños o las personas.
Tengo preguntas de seguidores que te voy a hacer a lo largo de la entrevista. Esta viene de cajón, y es de la Dani . Ella es una, de los muchos niños que te entregó su chupete. Ella quiere saber de dónde salió esa idea, y que se hacían con los chupetes.
Jajajaja…¡¡¡Que lindo!!!
No lo tengo claro la verdad, pero me da la sensación de que alguna mamá tenía la idea de quitarle el chupete a su hijo, y lo instó a entregárnoslo y prometer nunca más usar el chupete. Al Memo que saca ideas de todo se le ocurrió lo de hacer “El Club de Dadores Voluntarios de Chupete”
Los chupetes se acumulaban en utilería. El problema es que dicen que con el tiempo agarraron un olor muy fétido y los tuvieron que botar. Parece que con los años se humedecen y se pegan entre sí. El Pollo Valdivia me contó eso, imagínate la de años que estuvieron ahí.
Mi Amiga Nitza de Arica, pregunta ¿Qué es lo que mas recuerdas con cariño del programa?
Lo que más recuerdo es el calor físico y emocional que se armaba en la misma grabación. Se armaba un ambiente, una mística muy rica. Los niños que estaban ahí eran nuestro referente de los niños de la casa y se armaba una onda muy afectiva.
Tal como el programa parte, en 1984 sale del aire. ¿En qué contexto se dio eso?
Se da no precisamente en nuestra separación matrimonial como dicen, de hecho trabajamos un año más desde que nos separamos.
Se da en un cambio de línea del canal que se fue más hacia lo cultural, y salimos varios, “¿Cuánto Vale el Show”?, creo que “Chilenazo” también. El programa salió por ese motivos.
¿Cuando salen del aire el programa en qué estado de audiencia estaba?
No era el boom de la primera época, en ese entonces éramos los únicos, y si bien habían programas de niños, no eran una gran competencia.
Lo que si era una gran competencia era “El Chapulín Colorado” que fue un fenómeno. No me acuerdo los números cuando terminó el programa, pero se que fue muy parejo.
Sobre la separación matrimonial del Tío Memo, me llama la atención que fue una separación que se enmarcó en un plano civilizado, de amistad.
Con los dolores naturales de los primeros tiempos, te advierto, pero desde mi intelecto siempre tuve claro que el sería el padre de mis hijas de por vida.
Por otro lado, yo tuve, desde toda mi vida, mucha tendencia a búsquedas espirituales y sobretodo al autoconocimiento. Así vi que los dolores son oportunidades para aprender, que si bien lo pasaste pésimo, eso tiene un sentido. Esa es mi parada en todas las cosas de mi vida. Esto ha permitido tener una relación muy buena con el padre de mis hijas, su señora, y sus hijos a los cuales adoro.
¿La separación se enmarca en una desavenencia de caracteres?
Es mucho más profundo que eso. Yo soy de la idea que cuando uno pone todo el esfuerzo, y la otra persona no lo hace, la cosa no funciona. Tiene que haber un interés real, y probablemente el Memo en esa época estaba dando prioridad a otras cosas.
¿Puede haber influido el compartir con tu pareja un mismo ambiente las 24 horas al día?
Yo creo que no, fíjate. Cuando hay amor y afinidad, yo creo que puede ser una cosa muy entretenida, un plus.
Ahora, no te creas que pasábamos todo el día juntos. Nosotros grabábamos y de ahí yo hacía mis cosas, costureaba, iba a clases de danza, de canto, me preocupaba de mis hijas, o sea no era una apéndice del Memo, no, tenía todo mi cuento, yo tenía vida y la suficiente independencia para vivirla.
¿Cómo es llegar a un trabajo donde vas a ver a tu ex marido, y como mantienes la frialdad y el profesionalismo?
¡¡¡ES MUY, PERO MUY DIFÍCIL!!! Ahí, si que tienes que ser actriz.
Pero sabes, ahí yo hacía un clic diferente, ya frente a la cámara se me olvidaba.
Pero costaba, los primeros tiempos no fueron fáciles, tenía que hacer todo un ejercicio de decirme a mi misma que eso era trabajo.
Por suerte tenía muchos motivos para estar en el programa, mucho apoyo, un muy buen equipo.
¿Cómo fue tu vida ya fuera de la tele?
Yo siempre tuve inquietudes paralelas al programa, siempre estuve navegando entre las dos aguas de lo artístico y de entender el comportamiento humano. Por lo mismo estudié Sociología en la Universidad de Concepción.
Siempre hice talleres, hice yoga y meditación, viajé a la India, y eso fue siempre prioritario en mí.
Ayudar a otras personas, prender un fosforito para que den otro paso más en la escalera, yo a lo mejor di ese paso en absoluta oscuridad, así que sentí que tenía la inquietud de ayudar a otras personas.
Por lo mismo, hace 12 años que empecé a estudiar las flores de Bach, y hace 10 años que soy terapeuta floral, esto es lo mío, me encanta y por lo mismo entré a la universidad a estudiar Sicología, y voy en tercer año.
¿En qué se basa esa necesidad de estudiar? Es atípica en personas que ya tienen su vida y podrían estar disfrutando de la tranquilidad del hogar.
Al dedicarme a las terapias florales, que es una terapia para las emociones.
Yo sentí que mis ganas por saber siempre iban a estar, hasta que me muera siempre habrá un libro esperándome, pero básicamente es por un tema de responsabilidad de tratar personas, una ética que no te enseñan en la universidad, de estar preparada.
¿Cómo se compatibiliza la sicología con la terapia floral? Algo que para un psicólogo puede ser aberrante.
Mira, hasta ahora yo converso con personas, peor no tengo la postura de estar defendiendo a brazo partido la terapia. No encuentro que tenga que andar convenciendo gente. No me publicito y mi consulta esta siempre llena, eso te consta.
Ahora, la terapia flora tiene un sustento teórico que le da el Doctor Bach que es sicología humanista. La libertad de las personas, el respeto, el rescatar las herramientas de las personas, el entender que quien más sabe de dolor es aquel que sufre, o sea es muy compatible.
¿Cómo es la relación de la María Pastora mamá con sus dos hijas? Una Periodista y la otra actriz
Uno sin querer es un poco referente de los hijos, pero yo siempre les he inculcado ser muy libres en lo que hacen, y les he destacado la independencia, la responsabilidad, y que tengan pasión por la vida y por lo que hagan. No puedo concebir estar parado en este mundo sin pasión.
Fernando Meza, otro admirador tuyo, pregunta, ¿Qué se siente 22 años después de terminado el programa ser un referente de toda una generación que está llegando a los 30 o bien pasó ya esa edad?
Yo lo encuentro muy fuerte. A mí me parece fuertísimo y me dedico a disfrutarlo, después lo intelectualizo.
Ellos cantan emocionados, pero me pregunto a qué remite esa emoción: al niño, a un recuerdo en particular, a un papá que ya no está, a una mamá.
Me emociona que ese instante remita a algo tan potente como es tu historia. O sea nuestras historias son súper potentes. Nosotros somos nuestra historia, que la moldeamo, pero somos nuestras historias.
¿Sientes que es un premio ser un referente del inconsciente colectivo de toda una generación?
Es un honor, soy una afortunada al ser depositaria de todo ese cariño.
¿Existe alguna intención de reflotar el programa?
La intención a estado siempre, sobretodo del Memo que vive enamorado de “Los Bochincheros”.
Yo la verdad que le di menos cabida a que sucediera, por todas las actividades que tengo, me faltan horas para vivir, pero si se hacía yo participaba.
En el caso hipotético de hacer el programa. ¿Cómo lidian con una generación de niños distinta? La Generación Nintendo.
Es evidente que se tendrían que hacer muchos cambios.
O sea, los niños estructuralmente son igual que antes, ahora como canalizan eso, es lo que cambia.
Ahora, eso es lo de menos. Con un buen equipo de gente, es ver como los niños entienden ahora el entretenimiento.
¿Te atreverías a hacer una crítica a los niños de hoy?
Yo lo que creo es que han cambiado los targets. Ahora yo considero niños hasta los 7 ó los 6. Se ha dividido mucho los estamentos del niño.
Yo comparto mucho con niños parvularios. Tengo una llegada muy rica. Yo sé que con cosas muy, muy simples, los atrapas, se enganchan, se ríen.
Creo que la única diferencia esta en que se rebajó la edad del niño, y los intereses de esto producto de la estimulación, la televisión los ha cambiado.
La tele es un modelo fuerte, que marca pauta en los niños, y claro, ven algo sensual, y eso a estimulado el despertar sexual de los niños, eso no es nada nuevo.
¿Aporta que la figura paterna este cada vez más ausente?
Es que los niños en verdad están muy solos, y buscan estímulos y referentes.
¿De quien es la culpa, del Chancho o del que le da el afrecho?
La pregunta del millón.
Yo creo que en los medios falta ética. Falta gente que en verdad se preocupe de los niños.
Pasando a otro tema ¿Qué se siente antes de salir a un escenario?
Cosquilleos no sólo en la guata, en todas partes, te baja la duda, pero dicen tu nombre y sales ¡ya!, termino y me quedo acelerada.
Hay una dualidad, quieres salir rápido del trámite, pero por otro lado uno sabe que te puedes encontrar caras lánguidas por la razón que sea, y en mi eso prende una mecha, quiero decirle “Pásalo bien, sonrie”, y lo logro. Hay una sola cosa que moviliza a un artista, que es despertar emociones, y eso a mí me gusta lograrlo.
…y volver a actuar con el Tío Memo. ¿Qué se siente?
Siento que artísticamente estamos medio desconectados, por falta de training, pero las pocas veces que salimos a escena, siento un claro acercamiento en lo humano.
Yo me doy cuenta que a él le gusta mucho estar en contacto con la gente, y no tiene la oportunidad de hacerlo.
Pastora, dime ¿Qué tiene la Tía Pucherito de Pastora Campos?
Tanto.. jajajaja, la espontaneidad, el optimismo, lo cabra chica. Yo hago y sigo lo que creo, donde me siento bien, lo que me hace sentir a mí misma, me gusta ser libre, y la Pucherito es muy libre.
..y ¿Qué le envidia la Pastora Campos a la Pucherito?
La falta de necesidad de estar arreglada. En la Pucherito no existe. La Pastora se preocupa, se cuida, se arregla.
Cuando seas una viejita, en tu lecho de muerte… como te gustaría que recordara tu público a la Pucherito.
Que fue feliz y lo repartí.
…y tu gente a la Pastora Campos
Que aprendieron algo de mí. Yo he tenido la meta de aprender mucho de mí misma, de la vida, y mi trabajo a sido encontrarme con eso, espero que para esa época eso haya salido y lo haya compartido, o sea, no saco nada con aprender algo si no lo comparto, quiero que recuerden que me entregué.
Algo que decirle a los Cabros de los 80`s
¡¡¡Que amo a los niños de 30!!!
Jajajajja…Gracias Pastora te pasaste.
Gracias a ti.

*Muchas Gracias a la Maria Pastora Sandoval por ayudarme desinteresadamente a que esta entrevista se hiciera y llegara a buen puerto. ¡¡¡Te pasaste chica!!!

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