No alcanza a pasar poco tiempo desde que estalla otro caso MOP, y ya tenemos un nuevo caso en la agenda noticiosa para analizar, sí, ahora es CODELCO, quien a través de sus más altos ejecutivos reconoce haber pagado bonos de productividad (Raro siendo que la producción cuprífera el año pasado fue menor que el 2004 y los ingresos se debieron al alza del valor del metal),no autorizados por el Gobierno, con el fin de mantener a su plana contenta. ¿Pero qué tiene de malo esto? Todo y nada.
El tema de los incentivos a funcionarios públicos es tan antiguo como la pólvora, o sea, ya en la dictadura de Pinochet se hicieron estas prácticas en todo el proceso de privatizaciones de empresas estatales, donde se le pagó a más de algún “desinteresado” con cargos en directorios de empresas líderes de su área.
Si analizamos los hechos de manera fría, resulta inconcebible que tengamos un aparato estatal tan añejo que pretende tener ejecutivos top a precio de huevo, siendo que la empresa privada les está pagando con moneda de oro.
Resulta lógico que si queremos tener un país líder hay que tener a los mejores, y pagarles como los mejores, o ¿Es tan sólo por amor a su país que gente como el actual Ministro de Hacienda y Doctor de Harvard, Andrés Velasco, sirve a un gobierno? Lo dudo, la filantropía se sustenta con billetes, y tener a los buenos cuesta caro, eso es un hecho real.
Bajo esa duda no es extraño que existan estas prácticas, de hecho resulta casi entendible si no fuera por lo que significan.
Claro, ya que después de varias investigaciones al MOP, se descubrió que de asesorías fantasmas y licitaciones mal adjudicadas, parte de la plata (“Desinteresadamente dada por privados y entes gubernamentales”) destinada a bonos y sobresueldos iba a parar entre otros ítems al denominado “Campaña Presidencial 2000”. Esto no lo he inventado yo, consta como parte del sumario que lleva de un tiempo a esta parte la Magistrado Doña Ana Gloria Chevesich.
A su vez también está el debate moral, ese que nos dice que en un país donde la desigualdad sobrepasa largamente esa línea que separa el decoro de la sinvergüenzura, resultaría casi impracticable e incluso un doble standard el tener a funcionarios públicos ganando 100 veces más que el sueldo mínimo.
En contra partida podemos decir que el costo país de solventar y absorber licitaciones basura, trabajos mal hechos y evasiones tributarias al Fisco que implican estos sobrecitos, bien valdría para tener por lo menos a una clase baja viviendo dignamente.
Pero tal como se planteó previamente y se ha comprobado en debido proceso (O si no pregúntenle al Sr. De la Fuente), acá hay más que ajustar sueldos estatales a niveles de mercado con tal de contar con lo más granado. Hay intereses de Gobierno que buscan financiar agendas ocultas que no serían sustentables con dineros públicos, no sería ético hacerlo así de claro.
Entonces es ahí donde vienen las dudas existenciales sobre si existe un real interés por parte del Gobierno en llevar a cabo ese añejo y manoseado proyecto de modernizar y transparentar el Estado, tal como ha sido el discurso desde la época del Gobierno de los casos ENAP, MOP y Correos de Chile (Perdón, el Gobierno de Frei hijo), a sabiendas que “por conceptos de intereses”, no es menor la tajada que se le cortan a estos “nobles” incentivos.
Me atrevo a afirmar irresponsablemente que el tema de CODELCO no es más que la punta de un Iceberg casi tan grande como el MOP, y espero que alguien acá me desmienta con pruebas concretas, pero para mi estos bonos huelen a abono(o mejor dicho a mierda).

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