Corría 1991, Patricio Aylwin era el Presidente de Chile y el Servicio Médico Legal (Organismo dependiente del Ministerio de Justicia), publicitaba sus grandes métodos científicos que los llevaron a reconocer la identidad de varios detenidos desaparecidos encontrados en osamentas comunes del Patio 29 del Cementerio General. El Ministro de Justica de esa época era Francisco Cumplido.
En 1995, bajo el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, 21 muestras de ADN son enviadas a la Universidad de Glascow, Escocia. Luego de analizarlas se determina que no hay coincidencia con los restos identificados. Soledad Alvear era la Ministra de Justicia.
Recién en el año 2002, fecha en que Ricardo Lagos cumplía su segundo año de gobierno, se filtra la información que muchos de los cuerpos encontrados en el Patio 29 fueron mal identificados. Nadie dice nada, hasta hoy. Los Ministros de esa época eran José Antonio Gómez y Luís Bates (Se pronuncia Beits por si acaso).
A que voy con esta rápida cronología. Que tuvieron que pasar 11 años, para que una Presidenta reconociera el tremendo error de procedimientos que ocurrió acá.
Tuvo que llegar a La Moneda una señora con sensibilidad al tema debido a su pasado, para que se destapara una dolorosa verdad.
Pero el tema acá es otro, ¿Quién le responde a esas familias que después de 11 años vuelven a vivir una angustia que no se merecen?(Esta bien, el Estado, tal como con las licitaciones del MOP, la futura castración química de Sacarach, y otras cagadas más, es el que pagará, es decir, todos nosotros),
No sólo eso, una vez identificado los cuerpos ¿Quién le explica a las familias de los identificados que sufrieron 11 años en vano por el descriterio de unos pocos? No es llegar y decir, “Tome señora acá esta su hijo, disculpe pero lo confundimos con otro. Pero no se preocupe, ahora le puede dar santo sepulcro.”
¿Por qué nombro una a uno a los Presidentes de esa época y los respectivos Ministros? Porque es función presidencial entre otras cosas, determinar quién será el director del Servicio Médico Legal a través del Ministro de Justicia, por ende en este entuerto existe responsabilidad de los señores Aylwin, Frei, Lagos y sus respectivos ministros, muchos de ellos, ahora, estrellas del mundo político. El primero de los presidentes por nombrar a un tarado en el cargo que a su vez nombró a otro tarado, los otros dos por nombrar o mantener a cobardes que se quedaron callados.
Ahora la duda es si los presidentes Frei y Lagos fueron informados de esto. Creo que tal como Michelle Bachelet fue instruida de la situación, me extrañaría en extremo que los dos caballeros antes mencionados no supieran nada. Creo tener el derecho a dudar eso.
Aun así, y con todo el beneficio de la duda que corresponde, creo que los tres le deben una seria explicación al país por su responsabilidad política en todo esto. Mal que mal ellos eran las cabezas del barco, los capitanes en sus respectivas épocas. Ellos nombraron a sus gabinetes, que a su vez nombraron a sus subalternos y a cada una de las personas que fallaron. Ellos decidieron quienes serían sus hombres de confianza. La responsabilidad no se delega, se asume en plenitud de grado, como reza el principio de gestión.
Como es obvio, esta explicación la esperaremos sentados, mientras uno sigue como Presidente de la Cámara Alta, el otro prepara el terreno para una candidatura en el año 2010 que ya muchos esperan que no llegue, y el tercero se dedica a disfrutar a sus bisnietos. Para que hablar de los Ministros, uno ya retirado, otros ejerciendo como senadores, y el último dedicado a la abogacía.
Ojalá acá no existan los favores políticos, ojalá acá no se tape la mierda (más aun teniendo en cuenta que ocultar información de interés nacional constituye un delito), esperemos que nada de esto pase colado y los responsables asuman, porque tal como se ha tratado de perseguir y juzgar a todos y cada uno de los responsables de las cosas que pasaron en la época de Pinochet (justamente, por cierto), un lindo acto de consecuencia y principios sería que acá se hiciera exactamente lo mismo.
Esperemos este sea el comienzo del fin de una clase política que con esto, definitivamente se pasó de la raya.
Esperemos que nuestros políticos no se queden 11 años más en el patio de los callados.

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