¿Cuántas veces en los últimos meses usted a optado por usar su auto siendo que puede movilizarse en metro?
¿Cuántas veces a decidido barrar la vereda de su casa, siendo que lo correcto es rociarla con agua?
¿Cuántas veces a optado por usar su estufa a parafina en vez de comprar una estufa ecológica?
¿Cuántas veces a sacado su auto para recorrer un trayecto de no más de 5 cuadras?
Sea honesto.

A que voy con todo esto. Sin lugar a dudas parece que el smog nos está afectando nuestra capacidad de razonar debidamente.
Curioso es que justo cuando nuestra calidad del aire comenzó a empeorar después de un par de años bastante normales, resurgió el tema de la contaminación. Hasta hace dos semanas, este tema no existía, no estaba en ninguna agenda, ni tampoco en ninguna reunión social, francamente a muchos se nos había olvidado.
Pues ahora que estamos nuevamente hasta el cuello, y con riesgo de salud para porcentajes importantes de la población, es que buscamos culpables. La Intendencia, la CONAMA, y quienes se nos ocurran en el camino. ¿Podemos ser tan tarados?
Esta bien, los planes de descontaminación del gobierno han sido malos, nadie lo discute. La CONAMA está casi pintada, y para que vamos a hablar del manejo histórico de la Intendencia de Santiago hacia este tema, un desastre.
Pero yo me pregunto ¿Son ellos los que tienen el aire como esta? ¿Son ellos los que se preocupan de hacer fogatas y fumarolas para dejar Santiago negro?
Perdonen la analogía, pero esto es como el niño de 5 años que culpa a sus padres de haberse cagado porque después no le limpiaron el poto.
Acá nuestras autoridades están intentando solucionar de muy mala forma un problema que hemos generado TODOS. ¿Sabía usted que la semana pasada habiendo preemergenica ambiental se cursaron más de 200 partes por no respetar le restricción vehicular y la emisión de gases de empresas?
A mi juicio, cual es la mejor política de descontaminación, partir por esas pequeñas cosas que hacen diferencias. ¿Qué cuesta dejar el auto en la casa si tiene locomoción como el metro al lado? ¿Qué cuesta cambiar esa estufa a parafina por una ecológica? Estas son pequeñeces que si 6 millones de santiaguinos siguieran al pie de la letra, estaríamos hablando de un tema bastante menos grave. Pero que es lo fácil, echarle la culpa la culpa a las autoridades, cargarles 100 errores más de los que ya han cometido.
Ahora claro, tenemos excepciones, gente que se gana la vida con sus vehículos, pero lamentablemente la solución pasa por ellos también. Acá pagamos todos juntos por pecadores.
Siento que cuando nuestras autoridades la han cagado, desde acá hemos sido categóricos en nuestra postura y hemos intentado decir las cosas como son.
Hoy el palo va para todos los que vivimos en esta ciudad, no sólo por inconcientes, sino que por facilistas, cómodos e hipócritas, porque en dos semanas de discusión, han sido muy pocos los que no han rasgado vestiduras, y han asumido este problema como una culpa de todos, como algo ciudadano. Definitivamente es más fácil echarle la culpa al de al lado.
Así que próxima vez que se preocupe por la salud de sus padres ancianos, de su amigo asmático o de sus hijos chicos, sea honesto y pregúntese que esta haciendo usted para resolver este problema.
Insisto, parece que el smog definitivamente esta afectando nuestra capacidad de razonar.

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