Come caca, millones de moscas no pueden estar equivocadas”. Esta notable frase me llegó vía mail por parte de un colega con el cual discutimos sobre la importancia de este tipo de espacios.
Con esa frase él se refería a un sentimiento común de muchos, ese que habla de un país sumido en la modorra máxima y que compra cualquier tipo de pescado que nuestras autoridades nos intentan vender.
Por autoridades no nos referimos al gobierno exclusivamente, sino a una clase política completa, a nuestros empresarios, medio de comunicación, grupos de facto que nos llevan a viajes oníricos donde nos dicen que todo está bien.
Acá no se trata de decir que las cosas están mal, porque tampoco es así, estamos en mejor pie que todos los países de nuestra región eso es un hecho, pero estamos cayendo en un estancamiento social que de verdad es preocupante.
Hoy en día cualquier vendedor de ilusiones nos hace creer que podemos “atinar” y transformarnos en “innovadores”, “líderes” y “emprendedores” en pos de un Chile mejor, incluso cuando nos limpiamos el culo, sólo porque él y sus aspiraciones políticas lo dicen y así lo ameritan.
Hoy en día es normal ver a una oposición que calla por conveniencias política, y sólo abre la boca para pelear pequeñeces.
Hoy en día nuestro Gobierno nos dice que todo está bien, y 12 millones de personas salen convencidas del “gran” estado del país mientras nos roban directamente de nuestros bolsillos, o nos engatuzan con porcentajes de cesantia bajos cubiertos por millones de sueldos literalmente miserables.
Hoy en día nos han convencido que una crítica constructiva se hace a través de 300 halagos y un solo comentario asolapado, y no generando espacios de diálogos reales, donde hablemos a calzón quitado de lo que ocurre en nuestro entorno y sin caer en lugares comunes.
La educación, la desigualdad, los problemas de la clase media, que cada día se empobrece más, y la corrupción ya no se hablan, y con hablar me refiero a hacerlo en profundidad y no a través de términos manoseados.
Nos están dando comida en la boca, pero no existen lineamientos claros sobre enseñarnos a cazar.
La política del consenso nos llevó a consenso mental.
Creo y siento que esto de los blogs es un juego, pero es un juego que si se hace con seriedad puede abrir espacios reales de discusión y de acción ciudadana (con esto me refiero a la verdadera y no a la política).
Creo que a través de esto podemos comenzar una bolita de nieve muy pequeña que con el tiempo logré sacar a la gente de la hipnosis colectiva.
Creo que si los medios de comunicación nos miran con atención es porque existe conciencia que la libertad de estos espacios no esta condicionada por auspiciadores o grupos de poder, sólo por nuestra conciencia.
Siento que estamos ante una posibilidad concreta de poder aportar de verdad, de forma positiva, de construir algo. Sólo resta hacerlo.

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