Escrito por: La Gorda

El Chere no tiene NI UN PELO de tonto, literalmente.

Después de romperme el corazón al golpearme con el látigo de su indiferencia y tratar de sobornarme con promesas de fama emiferas, para luego explotarme con la instrucción de que agarre una escoba (no me ha contado si aceptó o no mis sugerencias al respecto) ahora me dice que extraordinariamente me dejará anticipadamente publicar otra de mis penurias, sólo porque a EL le dan risa.

– Buen intento para ser tu primer artículo, carraspeó, con la misma actitud de un amo que le rasca el lomo a su can porque atrapó su primer hueso.

Lo que es a mi, no me convence tanto lo de andar ventilando lo que antes sólo le contaba a mi Diario de Vida, pero en fin, Don Chere me juró que Quentin Tarantino visita esta página y que en una de esas se convierte en mi fan, me deja audicionar para él y logro alcanzar mi ansiado éxito multimedial.

– Ale, ¡¡¡es tu oportunidad de triunfar en Hollywood!!!, me dijo.
– ¿Y que tengo que hacer?
– Escríbete otra cosita y me la mandas para subirla.
– Pero Chere, me da plancha. Después todos se van a andar riendo de mí.
– ¡¡¡Pero Ale, a Tarantino quizás le encantas!!! Aparte, te dije que me trataras de Don Chere.
– Yaaaaaa, perdónnnnnnnn. Mira, hagamos un trato, yo te escribo otra cosa y te dejo subirla, pero tu a cambio me acompañas al cumpleaños de mi abuelita, porfa, que necesito pareja.
– Ale…es que no le hago a eso de los geriátricos…pero el Shock seguro que sí, yo lo convenzo. Tu escribe no más y yo me encargo de eso.
– ¿En serio Don Chere?
– Si, pero tráeme un café por mientras. Abusó este calvo
– Ya, pero me convences al Shock.
– Bueno, pero apúrate.
Dos de café y dos de azúcar, que el último café bueno me lo hizo mi asistente de Concepción, y de eso, ya ha pasado un tiempo. Ah, que sea batido por favor.

Hay días en que uno sencillamente se despierta iluminado y que sin querer, hace, dice o piensa cosas DEMASIADO más inteligentes de lo que uno mismo esta acostumbrado; y así, de la nada, termina resolviendo casi por casualidad los misterios mas grandes de la humanidad… o por último, si el voltaje no es tan alto, (De que le tengo fe al mundo, le tengo, pero es un hecho que la repartija de neuronas no fue un asunto democrático), al menos se termina completo algún crucigrama o, en casos más extremos, “el iluminado” consigue enhebrar una aguja, se deja de apretar los dedos en la puerta, entiende el chiste de turno o le achunta a la micro correcta.

(Roguemos a DIOS todos juntos que los tres últimos ejemplos se apliquen a futuro en mi misma. Simplemente, requiero explicación extra y subtitulada de los chistes de doble sentido, la puerta de mi edificio es sumamente mañosa y los choferes de la gloriosa Ciudad Jardín tienen la mala costumbre de cambiar los carteles cuando se les da la real gana.)

Siguiendo con lo de la iluminación, de verdad que no es porque yo me considere mas bruta que el resto, sino que es un hecho real y a todo el mundo le pasa. Incluso Newton debe haber tenido uno de esos días, porque de ser un sopenco bueno para las siestas a la sombrita, pasó de un solo manzanazo a ser un genio con un chichón de más y con una teoría que se comprueba cada vez que uno se pisa los cordones de los zapatos o cuando los de Obras Públicas dejan mal puestas las baldosas de la calle.

(Einstein también debe haberse hecho famoso en uno de esos días. No puedo convencerme de que su inteligencia haya sido un estado permanente si decidió posar para una foto lengüeteando el mundo y corriendo el riesgo de ser recordado así por la humanidad.)

Pero bueno, ellos ya pasaron a la historia y ahora seguramente va a ser mi turno porque, un día como hoy, en que todo parecía muy normal, he descubierto el teorema fundamental de mi soltería, que justifica mis desventuras amorosas y explica porqué los hombres corren más rápido que yo cada vez que intento atraparlos y convertirlos en padres de mis futuros hijos:

¡¡¡¡¡ Cupido me anda haciendo la ley del hielo!!!!!

Así de simple.

Y bueno, con lo rebosante de genialidad que ando, me dispongo a desarrollar mi manifiesto, que gentilmente pondré a disposición de cualquier otro miembro de la lista negra de cupido, para que puedan utilizarlo en su defensa cada vez que las flechas de este diabólico arcángel se empeñen tozudamente en esquivarlos.

Para hacer cumplir esta teoría, se debe partir de la base de que ALGO en la conducta de uno mismo debe haber ofendido o hecho sentir vergüenza ajena a cupido, para que este famoso arquero haya perdido la paciencia y preferido (por salud mental o falta de persistencia) optar por otros blancos más certeros o, en mi caso, menos complicados de posicionar en el mercado.

Corriendo el riesgo de auto “cosificarse“, uno debe verse a si mismo como un artículo inserto en un catalogo de ventas inmobiliarias y a Cupido como el corredor de ventas que gana por comisión. Por ende, se deberá realizar a continuación un listado honesto e introspectivo de las actitudes y conductas en pro y en contra, acumuladas a lo largo de la existencia para detectar cual o cuales…..

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ TERREMOTOOOOOO!!!!!!!!!!!!

Nota: El actual relato fue interrumpido por un temblor grado mil. Don Chere se paró de su silla y salió corriendo alocadamente hacia la puerta, pero intentó disimularlo con un trote deportivo alrededor de la oficina y con posteriores elongaciones de piernas. Y ahora, para que no se burlen de él, se hace el chorito, me dice a mi que soy alharaca e intenta convencerme que me salga de debajo del escritorio (soy fiel a la operación DAYSI) y que siga escribiendo nomás porque la cosa no pasó de grado 5.

(Se recomienda a todo lector optar por los mejores pijamas esta noche y conservar la calma ante los sismos a objeto de mantener una imagen pública digna… los únicos recuerdos que tengo del terremoto del 85 es ver correr aterrorizado y en calzoncillos a mi vecino de al lado, mientras mi vecino de enfrente zamarreaba a su señora que estaba en trance recitando el Apocalipsis… ufffffff)

Retomo la idea. Decía que Cupido debe tener bien clarito cuales son nuestros pros y contras y la suma de todos nuestros triunfos y derrotas acumulados históricamente, de ahí la necesidad de tomar conciencia de ellos para hacer un mea culpa, equilibrar la balanza, detectar cuales lo habrán hecho perder la paciencia y corregirlos.

A mi, el pasado me condena…y decir “condena” es ser mas bien generosa conmigo misma…creo que SEPULTA vendría a ser la palabra más acertada.

Eso, porque de nacimiento tengo la constante mala costumbre verbalizar la primera cosa que se me venga a la mente. Por causas inexplicables, mi cerebro siempre confabula con mi lengua para hacerme decir y hacer la última cosa inteligentemente pensable. En una cita, siempre la perspectiva es mucho peor, porque si estoy nerviosa me da por “rellenar” los silencios y termino haciendo una ensalada de confesiones que me hacen desear la aparición de un asesino en serie que ponga fin al martirizante encuentro.

Por ello, he aquí mi listado de disculpas a Cupido. Hagan ustedes similar ejercicio y golpéense con el mismo escrito la próxima vez que se lamenten de sus sequías amorosas:

Estuve 12 años internada en un colegio de monjas, eso ya es bastante malo como punto de partida. Peor aún fue que me pusieran de acólita y que mi mamá fuera la Presidenta del Centro de Padres y Apoderados.

Con ocasión de mi primera cita, me vestí bien lolein, con unos taquilleros pantalones calipso, que yo juré que combinaban perfecto con una polera amarilla y zapatillas rojas… mala cosa lo de ser una gordita Adrenalina y creerse la Cathy Winter.

(A pito de Adrenalina, me acordé que en una reunión de apoderados, donde se nos obligó a ir a todo el curso, mi madre propuso discutir los contenidos valóricos de esa comedia. Y así, como si nada- NUNCA LA PERDONARÉ- dijo: “Es que la Alecita desde que ve esa comedia que anda súper rebelde“. Conclusión, al día siguiente, el usual Ale Pavez había mutado a “Adrenapavona” … sin comentarios)

Continúo. En mi segunda cita, el “afectado” de turno me dijo que le gustaba Nirvana… yo escuché mal, entendí “su hermana” y respondí que eso se llamaba incesto.

A mi primer vaso de cerveza le puse dos hielos. Y todos se dieron cuenta. Después, cuando teníamos que pagar, alguien propuso “hagamos perro muerto” y yo dije “Noooo, que asco“.

Me hice el glorioso peinado de jopo-copete con laca, o en su defecto limón, y CUPIDO PERDONAME, utilicé BLONDOR en brazos, piernas y bigotes…. hasta hace tres años atrás, cuando me vi a contraluz en un espejo.

Fui a mi fiesta de graduación con mi primo. Y le di un beso para que nadie sospechara.

Me presenté al casting del primer reality show en mi incesante esfuerzo por alcanzar la fama…no quedé, pero mi “participación” salió al aire en el primer capítulo, justo cuando estaba haciendo pucheros por haber sido rechazada.

En la universidad me tocó disertar sobre la masturbación femenina. Y mis otras dos compañeras del grupo faltaron a esa clase y tuve que hacer sola el sketch. Cabe señalar que éramos solo 15 mujeres y 45 hombres en ese ramo optativo.

Alguien me encontró parecida a una hermana de René de la Vega (esa que juega con una pelota en un video) y el rumor se esparció por toda mi facultad.

Y bueno, estoy segura que se me escapan millones y millones de mea culpa que han hecho huir a cupido.

Pero mi favorito es el siguiente: a principios del ultimo año de la universidad, tuvimos el clásico carrete de casa, con excesivas dosis de alcohol y alguien propuso jugar a la botella. Yo feliz, porque justo estaba el tipo que me gustaba y cruzando los dedos, me senté confiada de mi suerte a esperar mi turno, mientras todos se besuqueaban a más no poder.

En eso, el destino me juega una dichosa pasada y la botella apunta directamente y sin posibilidades de error al que, en ese entonces, según yo, sería el padre de mis futuros hijos.

¡¡¡Y horror y humillación!!! El elegido arruga la nariz y dice que ya no quiere jugar más, que ya tiene que irse a su casa.

Y ahí, salta mi gran gran amiga Isa, que hasta hoy me banca a muerte en buenas y malas, a salvarme del rechazo con la primera cosa que se le ocurrió: me agarró la cabeza y me dio un TREMENDO beso-topón.

Ella, que es odiosamente linda, pasó a la historia universitaria conocida como la “ T.A.T.U.“, que era justo lo que estaba de moda. Yo en cambio, me salvé de que se recordara el público rechazo, pero tuve que resignarme con ser conocida como la “gordita tortillera“, por un año completo.

Cupido, lo sientooooooooooooo. Pero que conste, que ya he aprendido de mis errores y que con todo lo vivido me he armado un carácter como el de nadie. Así es que me merezco, de manera indiscutible, un lugarcito en tu lista de los Top Ten.

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